La impresora 3D revoluciona la robótica en las aulas

Puede que la impresión en 3D sea en un futuro no muy lejano a la robótica lo que la imprenta Gutenberg a la escritura: un invento revolucionario que logre democratizar la producción de robots, desde los más complejos a los más sencillos.

Y puede que las aulas sean el mejor destino para este hallazgo. De hecho es una de las conclusiones a las que se llegó en la pasada Feria Simo Educación 2015, donde se hizo evidente que pizarras y tizas ya han quedado obsoletas y darán paso a una tecnología capaz de enseñar a través del juego.

Estamos en el mejor momento ahora que la robótica ha entrado a formar parte de los colegios e institutos, y por qué no aprovechar una herramienta que aglutina conocimientos de matemáticas, física, lógica o diseño… Imaginad una clase en la que los niños aprendan todo eso gracias a réplicas impresas de todo lo imaginable (desde prototipos de dispositivos hasta células) y su posterior transformación en un robot.

¿Ciencia ficción? No. Hace mucho que los ingenieros han sustituido a directores como Spielberg o Ridley Scott en esta ‘batalla’.

Poppy fue el primer robot humanoide creado así. Piezas salidas de una impresora 3D y con comportamiento programado gracias a un software de código abierto dieron vida a este simpático personaje con nombre de flor (amapola) hace casi un año. Y la importancia de Poppy, más allá de su propia existencia, es la de que puede ser multiplicado tantas veces se quiera ya que sus creadores han ofrecido al mundo la plataforma con la que ha sido construido.

Sus destinatarios, todo el que quiera. Pero en la mente de sus ‘dueños’ están profesores y alumnos.

El jefe del proyecto contaba que querían que pudiera ser utilizado en casa y en las aulas para dar a los estudiantes y los profesores la oportunidad de experimentar.

Al parecer, la revolución no ha hecho más que empezar. Hace pocos meses se anunciaba la creación gracias a estas impresoras de robots de cuerpos blandos, lo que supondría abandonar para siempre la idea de esos esqueletos torpes y metálicos para sustituirlos por robots inspirados en invertebrados.

Este nuevo avance significaría poder hacerlos realmente en casa porque no serían necesarios ni costes desorbitados ni moldes sólo en manos de las empresas más punteras…

miniteriociencia-roboticaUna vez más las aulas parecen ser el lugar propicio porque la robótica ‘engancha’ a la vez que enseña al dar la oportunidad a los estudiantes de descubrir el mundo por sí mismos.

Ahora, con las impresoras 3D, tienen incluso la posibilidad de construir una parte de ese futuro que parece estar a la vuelta de la esquina.

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