La empatía del profesor, clave en la escuela

En numerosas ocasiones mencionamos el término de empatía como algo positivo y que hay que fomentar entre los más jóvenes. Pero para poder inculcarla en ellos, los adultos deberíamos ser el espejo donde se miran y, por tanto, mostrarles el camino a ser seres empáticos. El profesor no sólo debe ser un referente para sus alumnos, sino que debe proyectar esa empatía a sus alumnos, ya que está demostrado que es fundamental para un mejor desarrollo de las clases.

Pero ¿en qué consiste la empatía? La empatía o también conocida como inteligencia emocional básicamente es saber ponerse en el lugar del otro. Es decir, ser capaz de percibir lo que la otra persona está sintiendo. Según define el sociólogo estadounidense Jeremy Rifkin en su libro ‘Civilización empática’, “la empatía es un concepto único y relativamente nuevo en el vocabulario y que se empieza a emplear en 1909. Existían conceptos similares como altruismo o compasión pero no es lo mismo que empatía, ya que este término hace referencia a la habilidad emocional del individuo para ponerse en la situación emocional del otro”.

La importancia de la empatía del profesor

Por el mero hecho de que el ser humano vive en comunidad, la habilidad de la empatía es algo que deberíamos desarrollar todas las personas. Esta destreza nos permitiría evitar muchos conflictos y problemas.

En el sistema educativo esta competencia o habilidad debería fomentarse entre los alumnos para que sean seres que sepan convivir y adaptarse a diferentes situaciones en la clase y en la sociedad.

Pero el maestro debería ser la primera persona que se muestre como ser empático. Es fundamental para un buen funcionamiento y desarrollo de las clases. Hay diversos estudios que confirman que un profesor empático aporta numerosas ventajas al aprendizaje de los alumnos.

Según el estudio “Primeros pasos”, realizado en Finlandia, se ha demostrado que la empatía entre el alumno y el profesor es clave para que el estudiante esté motivado y desarrolle sus capacidades. En este informe se rebela que la interacción entre maestro y estudiante es más importante que otros factores estructurales para obtener buenos resultados académicos. Es un estudio que se realizó durante 10 años en diferentes centros escolares finlandeses y contó con la participación de padres, profesores y alumnos.

La empatía del profesor y sus ventajas

No resulta una tarea sencilla para el profesor desarrollar esta habilidad. El título universitario confirma que el maestro está capacitado para dar clases, pero no puede asegurar que esta persona sepa motivar o fomentar ciertas habilidades a sus alumnos. La docencia consiste en formar y educar a jóvenes para el futuro y para poder lograrlo, el profesor debería desarrollar esta inteligencia emocional hacia sus alumnos y de esta forma, todos podrían beneficiarse de las ventajas que esto supone:

  • Promueve el aprendizaje. Tal y como hemos mencionado antes en el estudio finlandés de “Primeros Pasos”, la empatía del profesor genera motivación en el alumnado para aprender. Un maestro que se pone en la piel del estudiante y es consciente de la situación de cada uno, podrá ser más efectivo y ayudarle en los aspectos que esté más flojo.

  • El hecho de conocer al alumnado hace que potenciemos las virtudes y el potencial que tienen. El profesor empático puede generar sentimientos positivos como superación, ilusión, motivación, evitar la frustración, etc.

  • Para el propio profesor el hecho de ser empático le ayudará a llevar mejor su trabajo, con más ilusión y eficacia. Saber gestionar las actitudes de los alumnos en las aulas es fundamental para que no se “queme” y pueda cumplir con los objetivos marcados.

¿Cómo desarrollar esta habilidad en las clases?

Para trasladar esta empatía del profesor hacia sus alumnos existen algunas herramientas como:

  • Crear espacios abiertos de respeto entre el profesor y alumno. Si los estudiantes sienten que están en un sitio donde pueden expresarse libremente, siendo respetuosos con los compañeros y el profesor, estarán más dispuestos a seguir las orientaciones y pautas del maestro.

  • Aprenderse sus nombres: algo fundamental para que los alumnos sientan cierta cercanía con el profesor.

  • Interesarse por cómo son: esto no sólo hace referencia a cómo son a nivel académico. Conocer más o menos cómo está su situación familiar y personal hace que se pueda comprender ciertas actitudes del alumno en clase. Además, el hecho de conocerles, también hace que se pueda potenciar sus puntos fuertes e incentivarles más.

La empatía es una habilidad que no sólo el profesor debería desarrollar, sino es una destreza que cualquier persona debería fomentar para su vida personal y profesional. Pero el hecho de que en la docencia formamos y educamos a personas, tener empatía se antoja fundamental. El docente es un guía y si refleja una actitud positiva hacia sus alumnos, estos seguirán muchos de sus comportamientos.

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