¿Memorizar o motivar? Dos formas de enseñar en conflicto

En Proinnova apostamos por la creatividad, el estímulo, el juego y la empatía para que los alumnos aprendan a aprender. Pasar del don al nombre de pila para llamar al profesor o al maestro es una de las grandes pruebas de que la educación ha cambiado. Genera muchísimo debate entre los expertos determinar qué es mejor: si poner encima de la mesa los conocimientos ya seleccionados para que el alumno los recite de memoria o darle los instrumentos para que aprenda a aprender por él mismo.

Un artículo de El Mundo que os recomendamos habla de esta ‘guerra’ en las aulas y recoge los argumentos de “antipedagogos” y “pedagogos” para defender uno u otro tipo de educación. En un lado están quienes apuestan por la disciplina, la exigencia, la memoria y la evaluación. De otro quienes prefieren la motivación, la creatividad y la empatía.

En Proinnova elegimos lo segundo porque creemos que un profe debería ser el guía y no la autoridad. Preguntemos a los niños si no. De qué vale memorizar toda una enciclopedia si una vez hecho el examen todo irá a parar quién sabe dónde y ya, de paso, reconozcamos que por muy grande que sea un libro nunca será capaz de hablar de todas las transformaciones que genera en el día a día la sociedad: de que Plutón dejó de ser un planeta y hace poco (poquísimo) los científicos han encontrado indicios de un gigante que podría sustituirle.

Si se obviara todo lo que pasa ahí fuera y nos limitásemos a enseñar un programa cerrado tampoco se hubiera hablado en las aulas de que hace escasos días se han detectado por primera vez las ondas gravitacionales que predijo Einstein… Ni de qué es el virus del zika. Ni de qué película ha ganado en los Oscar de este año.

Quizás el método perfecto sería una buena mezcla de los dos. Conocimientos seleccionados por alguien experto pero transmitidos no a base de disciplina sino a través del estímulo. Un ‘trampolín’ para los niños que les sirviera para sentir la curiosidad suficiente como para preguntarse por qué hay que reciclar, por ejemplo, y no hacerlo porque alguien se lo diga.

¿Un juego de Lego para aprender Matemáticas?  

http://www.proinnovaeducativa.com/robotica-para-ninos/

¿Un taller de Wikipedia para entender la historia de un colegio?

http://www.proinnovaeducativa.com/taller-en-la-open-education-week/

¿Un extraño invento llamado Arduino para aprender a programar?

http://www.proinnovaeducativa.com/arduino-acceso-directo-a-la-imaginacion

¿Por qué no? Nosotros ya hemos comprobado en persona que funciona. Que el juego, el entretenimiento y la motivación no están reñidos con la inteligencia y el aprendizaje sino todo lo contrario.

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