Profesores formados, mejores alumnos

La rápida evolución de la sociedad en la que vivimos hace que sea necesario que los profesores se sigan formando cada día, especialmente en aquello que se conoce por educación del siglo XXI, para poder formar alumnos capaces de desenvolverse en un mundo cambiante, por un lado, pero también para poder afrontar nuevas situaciones, como el bullyng o el ciberacoso

Shot of a teacher and her students during an art classEl pasado 5 de octubre se celebró el Día Mundial de los Docentes. Un día que es mucho más importante de lo que pueda parecer, ya que gracias a los maestros, ayer y hoy, los niños se convierten en adultos con conocimientos, pero también en personas con capacidad suficiente para saber enfrentarse a los problemas de la vida o, al menos, eso es lo que debería conseguir un buen maestro.

Pero el problema es que hay muchas diferencias entre maestros: están aquellos que marcan la vida de los alumnos con un antes y un después para bien o para mal, aquellos que, además de ser maestros, también son confidentes (especialmente cuando estamos hablando de centros escolares pequeños o de poblaciones muy pequeñas), el maestro motivado y que transmite esa motivación a los alumnos y aquel que, tras años de docencia y sin alicientes en la vida, desaprovecha la oportunidad que su hermosa profesión le brinda para lograr alumnos de éxito.

Por eso, hoy nos hemos querido preguntar qué es un buen maestro o cómo debería ser éste según los expertos en la materia, así como la manera en la que deben o pueden afrontar los maestros la realidad actual que cambia constantemente, con sus nuevos problemas, como pudiera ser el caso de los acosos escolares o el uso inadecuado de las redes sociales, entre otros y el papel que juega, en este sentido, la formación continua de los profesores para lograr alumnos de éxito, es decir, alumnos autónomos y capaces de hacer frente a las diferentes situaciones que se le van a presentar en la vida, tanto en grupo como en solitario.

¿Cómo debe ser un buen maestro?

José Antonio Marina, filósofo, profesor y creador de la Universidad de Padres, en una entrevista a Onda Cero daba algunas pinceladas sobre cómo debería ser un buen maestro y estas son algunas de las frases interesantes que hemos recogido de dicha entrevista:

  • Tiene que querer a sus alumnos y estar convencido de que todos pueden progresar, cada uno a su velocidad.

  • Ha de creer en la perceptibilidad de los seres humanos y, por tanto, tiene que ser una persona optimista. “Si no estás seguro de que las cosas se pueden conseguir, dedícate a otra cosa. Tú tienes que ser el instrumento para que tus alumnos mejoren”.

  • Un profesor no debe ser amigo de los alumnos, sí tener cercanía, pero no “estar de compadreo”. “El profesor que considera que el alumno prefiere que su profesor sea amigo, se equivoca. Lo mismo sucede con los padres. Los niños no quieren que sus padres sean sus amigos, sino sus padres”.

Marina considera que la profesión de docente ha de ser “una profesión de élite y humana, porque el papel del maestro es fundamental. Hay tres factores que intervienen en la educación: la familia, la escuela y el entorno y dentro de la escuela, la calidad del maestro es esencial. La escuela tiene que actuar con prestigio y respeto y esto se tiene que reflejar en la sociedad. Ésta confía en nosotros y debemos responder a esa responsabilidad tan grande que tenemos”. En este sentido, Madina también apuesta por la buena relación entre la escuela y los padres.

Un buen profesor: clave del éxito del alumno

Según el estudio ‘The learning curve‘ “no hay nada más importante que un buen profesor” y lo cierto es que no le falta razón si estamos pensando en el desarrollo de las personas. Pero hemos de hacer hincapié en lo de “buen profesor” para lograr el éxito que buscamos del mismo. Y uno de los factores para que lo sea es que ha de ser una persona motivada, que ame su trabajo y sea positiva y que quiera seguir formándose siempre, para aprender nuevas metodologías o maneras de ver y pensar que, con el paso de los años y gracias a la ciencia, se van descubriendo que son más o menos eficaces que los que el maestro aplicaba hasta el momento.

Pero este estudio va más allá de la afirmación que mencionábamos arriba y asegura que la influencia de un buen profesor sobre una persona, no sólo mejora sus resultados académicos, sino que, además, también tiene mejoras sociales como por ejemplo, la reducción del número de embarazos no deseados en adolescentes o mayor interés por el ahorro. Cuando un sistema exige talento y formación continua a sus profesores, se logran excelentes resultados como los que se desprenden de las escuelas finlandesas, donde incluso se ha erradicado o es apenas visible el tema del bulling o acoso escolar, mientras que aquí nos escandalizamos viendo noticias de brutales palizas entre alumnos o jóvenes que se suicidan por no soportar las burlas de sus compañeros. Los profesores han de estar preparados para enfrentarse a ese tipo de situaciones y resolverlas con eficacia, sin que haya mayores consecuencias.

El pasado año, el Ministro de Educación ya planteó la posibilidad de que los profesores tuvieran que pasar una especie de “Mir” para demostrar sus capacidades. También se baraja la posibilidad de certificar todos aquellos cursos y talleres a los que acuden los profesores y en los que se debería invertir si queremos que los profesores se formen en todos los temas relacionados con el desarrollo de la autonomía personal de los alumnos, es decir, lograr el éxito en la educación.

¿Qué falta en estos momentos a los profesores españoles? Según se recoge en el portal educaciononline.com “El profesorado necesita formación que responda a las nuevas necesidades del mundo en el que vivimos y esto quiere decir, entre otras cosas, formación psicopedagógica que permita que los profesores sepan tratar con problemas como la desmotivación, el déficit de atención, el bullying, el ciberbullying y un largo etcétera”.

A este respecto, desde este mismo portal también añaden que “el profesor debe adaptar su método al alumnado, tener habilidades sociales para poder mantener la autoridad, saber relacionarse con las familias y entender los recursos tecnológicos”.

Por otro lado, consideran que el profesor no debería conformarse con sacar su plaza, sino que debería seguir formándose para conseguir, por ejemplo, un menor fracaso escolar, puesto que formaría alumnos motivados que querrían seguir aprendiendo.

Entonces, ¿apostamos por los buenos maestros? ¡Un fuerte aplauso para aquellos que ya lo son y van a seguir haciendo todo lo posible por seguir siéndolo!

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