Robots sociales en la educación

El robot Nao, uno de los más famosos

Como tantas veces, la ficción se hace realidad y en el tema que desarrollaremos hoy así sucede. Cuando en las décadas de los 70 y 80 aparecieron películas como E.T o La Guerra de Las Galaxias), cuyos protagonistas o personajes eran robots muy humanizados, no podíamos pensar que hoy, en 2017, la realidad superase la ficción.

La robótica y las nuevas tecnologías han evolucionado en estos 50 años de forma inimaginable. Los robots no se han quedado en simples herramientas de ayuda en las fábricas, sino que han evolucionado a lo que se conocen hoy como robots sociales.

¿Qué son los robots sociales?

Es aquel que interactúa y se comunica con las personas de forma humana con comportamientos y normas sociales. Tienen una apariencia humanoide y, a diferencia de sus prototipos anteriores, tienen habilidades; lo que se conoce como inteligencia emocional. Pueden estar dirigidos por control remoto y en algunos casos, tener una autonomía propia.

A continuación señalaremos algunas características de estas máquinas y ciertos beneficios que aportan y de los cuales nos servimos en la actualidad.

  • Tienen ciertas habilidades “sociales” que permiten que los utilicemos como acompañantes, ayudar a enfermos o a personas necesitadas. Se programan para que estén acostumbrados a tratar con humanos y así sean capaces de interpretar diferentes conductas sociales.

  • Además de las características sociales, pueden realizar otras tareas más autómatas como encontrar y reproducir canciones, tomar fotografías, recopilar información, etc.

  • Para poder realizar muchas de las tareas tienen que ser capaces de interpretar el hablar humana y todas las órdenes (sintetizando la voz humana) o también poder seguir visualmente algunos movimientos de la persona con la que está (reconocimiento de ciertos gestos humanos).

  • Tienen un aspecto más humanoide, es decir, tienen ojos, boca, brazos, piernas, etc.

Son numerosas las ventajas que aportan a la sociedad y sobre todo están sirviendo de gran apoyo y ayuda a diferentes personas mayores, personas con discapacidad o niños con autismo, entre otros colectivos.

Por ejemplo el robot Bandit es un ejemplo de lo que comentamos, ya que ayuda a niños con autismo. Está especializado en mostrar emociones, algo fundamental para tratar con niños que tienen este trastorno, ayudándoles a mejorar sus habilidades comunicativas.

Robot Maggie (Foto: http://portal.uc3m.es/)

En el 2005, en la Universidad Carlos III de Madrid, se creó a Maggie, un robot capaz de reconocer la voz, hablar y mover algunas partes de su cuerpo. La idea inicial es que fue diseñado para ayudar a personas con alzheimer, siendo capaz de hacer compañía e informarles sobre la medicación que van a tomar. Miguel Ángel Salichs, director de este proyecto, señalaba, en declaraciones publicadas en un artículo del periódico El Mundo, que “la utilización de este tipo de robots en la sociedad de forma masiva será cuestión de tiempo, aunque nunca podrá sustituir a las personas, ya que son un complemento o ayuda”.

Pero, ¿cómo nos puede ayudar este tipo de robótica a nuestros hijos? ¿Es recomendable su uso en la educación? A continuación señalaremos algunos aspectos de este tipo de tecnología en la formación.

Los robots sociales en el sistema educativo

Desde Habilitas apostamos por una educación en la que las nuevas tecnologías y herramientas ayuden a nuestros hijos a ser más emprendedores, creativos, autosuficientes y sobre todo, más preparados. Por ello, consideramos que los robots sociales son un complemento más para desarrollar todos estos valores.

La robótica educativa se utiliza y plantea en colegios como herramienta más para los profesores y alumnos, sobre todo para enseñar electrónica y programación a los niños. El hecho de utilizar este tipo de máquinas, además de aprender con ellas, pueden ser de gran ayuda como asistencia social.

Un ejemplo es Tega, este robot es capaz de interpretar la respuesta emocional del estudiante con el que trabaja. Según sus creadores del MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets), en las pruebas realizadas en un aula de preescolar, demostraron que el sistema puede aprender y mejorarse a sí mismo en respuesta a las características específicas de cada alumno.

Nao también es un pequeño humanoide que se utiliza en las escuelas. Se emplea como recurso educativo, ya que es capaz de reconocer, escuchar, hablar y responder a gran cantidad de preguntas. Se utiliza desde Primaria hasta la Universidad, siempre con resultados sorprendentes.

Robot Tega (Foto: http://robotic.media.mit.edu/)

Otro ejemplos de robots creados para ayudar en la educación de los más pequeños y que se presentaron en la conferencia internacional , New Friends 2016, sobre robots sociales en terapia, asistencia y educación en Barcelona son: el robot japonés Pepper, que sirve como profesor de apoyo a los alumnos o Sima, que es primer robot-smartphone educativo para niños según sus creadores.

En declaraciones a la Vanguardia, uno de los creadores de este último, Felipe Pavel Araya explicaba que “la idea es que este robot educativo fomente el aprendizaje y el desarrollo cognitivo”.

Sin duda, poco a poco, estas máquinas tecnológicas han ido evolucionando y hoy día, son un complemento y herramienta más para ayudarnos en las diferentes etapas de nuestra vida, desde la educación, pasando por el trabajo hasta cuando somos mayores. Por tanto, pueden formar parte de todos los procesos vitales de una persona.

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