‘Súper escuelas’, una referencia a tener en cuenta

Dar la espalda a la educación del siglo XXI supondría una tremenda equivocación. Si tenemos los recursos, la preparación y el interés suficientes como para que las aulas dejen de ser ese lugar con sillas y mesas donde el maestro suelta su retahíla de conocimientos y los alumnos los reciben con mayor o menor éxito, es un error no dar el paso hacia la educación total.

‘Total’ porque no aprovechar las nuevas tecnologías es hacer que nuestro sistema educativo cojee, que siga arrastrando los mismos problemas de siempre y el aprendizaje se quede anclado en una desastrosa conjetura de aciertos y fallos que haga de los alumnos en el futuro personas menos inteligentes, menos críticas y menos participativas de lo que podrían haber sido.

Si no se camina hacia delante, quizás nos preguntemos ¿qué se hizo mal? Y sea demasiado tarde para contestar a la pregunta… ¿Por qué no memorizaron los principales ríos de España? ¿Por qué les resulta tan ajeno el mundo de la ciencia? ¿Por qué no comprenden lo importante que es reciclar?

Es interesante lo que plantea este artículo en Ethic.es porque, teniendo las tecnologías listas para este cambio en las aulas, aún le cuesta a nuestro sistema abrirles la puerta de par en par. Se mencionan tres handicaps:

  • La falta de autonomía en algunos centros, que dependen de una administración o un entorno y que limita su capacidad para cambiar las cosas
  • El perfil de un profesorado demasiado conservador
  • El proceso de selección de este profesorado, que debería ser constantemente evaluado para que no se estanque y apueste por modernizar su forma de enseñar

Son tres razones de peso, porque en la escuela del siglo XXI importan los alumnos pero también los profesores. No tiene sentido enunciar una letanía sin comprobar de qué ha servido. No tiene sentido, por tanto, este tipo de enseñanza unilateral donde emisor y receptor no tienen nada en común más allá que ese lugar con mesas y sillas al que hay que ir porque sí.

Sería bastante mejor que los profesores revolucionen su metodología apoyándose en las nuevas tecnologías y dejen de ser meros transmisores de conocimiento para convertirse en ‘guías’ que promuevan la creatividad, el trabajo en equipo y la aplicación de lo aprendido en la vida real. El papel del alumno pasaría así de ser pasivo a activo.

Las Súper Escuelas, ejemplos por todo el planeta

Y en este mismo análisis que firma Luis Meyer hemos descubierto una iniciativa con muchísimo de lo que aprender. El Viaje a la Escuela del Siglo XXI es un proyecto de Alfredo Hernando en el que este psicólogo apasionado de la educación da a conocer ‘súper escuelas’ de todo el mundo, desde España a Japón, pasando por Bangladesh, Chile o Estados Unidos. Todos estos centros, estén donde estén, demuestran que no importa el lugar sino las ganas de cambiar las cosas.

Conocemos el caso de un centro concertado de Montserrat en Barcelona, donde se aplica la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner. Resulta que en un ambiente de total diversidad, con espacios abiertos y donde los alumnos pueden moverse con libertad, reina la concentración en su sentido más amplio.

Col·legi Montserrat.

Colegi Montserrat.

O las escuelas de ‘Los Pies Descalzos’ en la India, donde  alumnos de todas las edades han aprendido a leer y a escribir, pero también a cocinar y a construir un panel solar.

súper escuelas, India, Barefoot College

Construyendo un panel solar en Barefoot College.

O una singular tienda de suministros para superhéroes de Brooklyn donde lo mismo se puede comprar un cómic que recibir una clase súper personalizada. Aquí los alumnos acuden de forma voluntaria a descubrir con sus tutores cuál es su verdadero talento.

super escuela de Brooklyn

Acceso ‘secreto’ al aula de la tienda de Brooklyn. Foto: historiasdenuevayork.com

Hernando propone cuatro claves para aterrizar en las súper escuelas del siglo XXI:

  1. Fuente psicológica: atender al comportamiento humano y a los procesos de aprendizaje
  2. Fuente pedagógica: innovar en los métodos y en la práctica educativa
  3. Fuente sociológica: adaptarse a los cambios de la sociedad
  4. Fuente epistemológica: estar atentos a las pistas que la ciencia y la tecnología nos dejan para afrontar los cambios en la escuela

Hay muchos casos de escuelas en este emocionante viaje que os invitamos a descubrir aquí. En todos los casos, ya sea en escuelas construidas en grandes barcazas o en mitad de un valle, se consigue que las herramientas, las tecnologías, los espacios y los profesores de este siglo estén al servicio de los alumnos… ¿Porque quiénes serán, si no ellos, los protagonistas del siglo XXI?

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